No arreglamos perros, transformamos relaciones. Aprendizaje bidireccional en modificación de conducta
EN ESTE ARTÍCULO VAS A ENCONTRAR
- Qué significa aprendizaje bidireccional.
- Qué habilidades del guía cambian el resultado.
- Por qué la implicación familiar predice el éxito.
- Errores típicos (NO SON FALTA DE GANAS).
- Cómo diseñar un plan transferible sin dependencia.
- Registros y revisión semanal para ajustar el plan según resultados.
1. QUÉ SIGNIFICA APRENDIZAJE BIDIRECCIONAL
En términos conductuales, el aprendizaje bidireccional implica un bucle funcional entre perro y guía: cada uno responde a las conductas del otro y ajusta su comportamiento según las consecuencias. Cuando el guía cambia su respuesta, cambia el entorno del perro; y cuando el perro modifica su conducta, cambia las condiciones del guía. Esta retroalimentación constante es lo que sostiene el cambio y diferencia un adiestramiento unidireccional de una intervención verdaderamente educativa.
En una intervención real, tanto el perro como la familia aprenden. El perro ajusta su conducta según antecedentes y consecuencias, y la familia aprende a observar, anticipar y aplicar el plan con coherencia.- Qué conductas le funcionan según el contexto y el historial de aprendizaje.
- Qué alternativas puede elegir cuando aparece un estímulo.
- A tolerar mejor la situación a medida que sube su umbral.
- A ajustar su respuesta en función de consecuencias y antecedentes.
- Cómo leer el contexto y detectar señales tempranas.
- Cómo organizar el entorno para facilitar elecciones adecuadas.
- Qué reforzamiento usar, cuándo y con qué criterio.
- A sostener una progresión por criterios sin improvisar cada día.
2. HABILIDADES QUE CAMBIAN EL RESULTADO
El entrenamiento es una habilidad que se entrena como tal. Las familias adquieren competencias que determinan el éxito del plan: timing, criterio y reforzamiento. Un plan no es una lista de ejercicios, sino una secuencia estructurada.
Detectar a tiempo si el perro está en un punto compatible con aprender o si ya está demasiado activado.
Elegir el refuerzo correcto y entregarlo en el momento preciso para que el perro entienda qué conducta funcionó.
Progresar paso a paso; mantener un criterio coherente y ajustado. Sin criterio, se improvisa y el plan pierde sentido.
3. POR QUÉ LA IMPLICACIÓN FAMILIAR PREDICE EL ÉXITO
La mayor parte del cambio ocurre entre sesiones. El trabajo “real” se construye en casa: en los paseos, en las rutinas, en cómo se responde ante la conducta y en cómo se aplica el plan cuando no hay nadie supervisando.
Cuando la familia participa de forma activa, el perro recibe contingencias estables: mismas reglas, mismos criterios, mismas oportunidades de practicar alternativas. Eso hace que el cambio sea más sólido y generalice mejor a distintos contextos.
4. ERRORES TÍPICOS (NO SON FALTA DE GANAS)
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Reforzar sin querer la conducta problema.
Ejemplo: si el perro ladra para que lo aparten del estímulo y la persona se gira y se va “para evitar el lío”, el perro aprende que ladrar funciona.
Consecuencia: aumenta la probabilidad de ladrar la próxima vez. -
Trabajar tarde (cuando el perro ya cruzó umbral).
Ejemplo: esperar a que el perro ya esté tirando, ladrando o desbordado para intentar pedir “mírame”.
Consecuencia: baja capacidad de aprender; sube frustración; se ensaya la conducta problema. -
Cambiar el criterio cada día.
Ejemplo: hoy se permite saludar, mañana no; hoy se premia un “quieto” de 1 segundo, mañana se exige 10.
Consecuencia: el perro no puede predecir qué funciona; aumenta la confusión y la variabilidad. -
Intentar “entrenarlo todo” solo para la sesión.
Ejemplo: practicar solo cuando “toca clase”, y el resto de la semana dejar que la conducta problema se repita.
Consecuencia: el historial de aprendizaje sigue reforzando la conducta que se quiere reducir.
5. CÓMO DISEÑAMOS UN PLAN TRANSFERIBLE (SIN DEPENDENCIA)
El objetivo no es que la familia “necesite” al educador para siempre. El objetivo es transferir habilidades: que la familia aprenda a observar, aplicar reforzamiento, leer el contexto y mantener la progresión sin depender de la figura del profesional.
- Explicar el plan con pasos claros y criterios observables.
- Practicar el timing y el reforzamiento en situaciones reales.
- Entrenar la anticipación: llegar antes de que el perro cruce umbral.
- Definir qué cuenta como “éxito” hoy y qué cambiará cuando el perro mejore.
- Dejar herramientas para adaptar el plan sin improvisar: qué subir, qué bajar y cuándo.
6. REGISTROS Y REVISIÓN SEMANAL
Los registros son herramientas objetivas para evaluar si el plan está funcionando. Durante la semana se anotan variables simples (por ejemplo: frecuencia de la conducta, intensidad, duración, distancia al estímulo, recuperación) para poder comparar con el paso del tiempo.
La revisión semanal sirve para tomar decisiones claras: si disminuye, se mantiene el plan; si se queda igual, se ajusta criterio o contexto; si aumenta, se revisa el entorno y se baja dificultad.
CIERRE
En la modificación de conducta, el cambio real ocurre cuando se construye una relación basada en comprensión mutua, comunicación clara y constancia. No arreglamos perros: transformamos relaciones.
BIBLIOGRAFÍA ACADÉMICA
- Baer, D. M., Wolf, M. M., & Risley, T. R. (1968). Some current dimensions of applied behavior analysis. Journal of Applied Behavior Analysis.
- Chance, P. (2009). Learning and Behavior. Belmont, CA: Wadsworth.
- Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behavior. New York: Macmillan.
- Fisher, W. W., et al. (2021). Functional analysis in applied settings. JABA.
- Baum, W. M. (2017). Understanding Behaviorism. Wiley-Blackwell.
